A pesar de la tensa relación que tenían, cuando Margot le suplicó a su hermana, Gia Rossi, que volviera a casa, esta supo que no tenía elección. Margot era la que cargaba con el cuidado de su madre enferma, y ahora le tocaba a ella ayudar, incluso aunque eso supusiera abrir viejas heridas.
Como era de esperar, la vuelta de Gia no fue nada cordial.







