La vida de Ava Wilkinson había dado un giro de trescientos sesenta grados once meses atrás y aun hoy seguía lidiando con las consecuencias. La interminable lista de problemas a la que se había enfrentado esa última semana era una prueba de ello. Así que, ¿por qué no iba a serlo también el irritante y sexy desconocido que apareció ante ella afirmando haber sido enviado por una agencia de acompañantes con la que supuestamente había contactado? Sin embargo, Devon no resultó ser una tomadura de pelo más, sino alguien poco dispuesto a aceptar un no por respuesta y sí a enseñarle los beneficios que podría obtener si firmaba un contrato con la Agencia Demonía.
