Se le ordenó matarlo de un solo golpe en el corazón. No esperaba que los suyos la traicionaran.
Sylina lo ha sacrificado todo por su diosa: su alma, su libertad, sus ojos. La vida al servicio de los Arachessen, un culto a la Diosa del Destino, ha convertido a Sylina de rata callejera huérfana en asesina disciplinada, decidida a derrocar al tiránico rey de Glaea.


