El infame guerrero Cree desfila encadenado y herido ante la aldea Dowell. Camina con orgullo repasando a todos con semblante arrogante, observando a cada paso todas las miradas curiosas y temerosas de los aldeanos. Los observa con una fiereza que hace volver la cabeza rápidamente a todos... a todos menos a una mujer.
Dawn no puede apartar los ojos del guerrero capturado, aunque las historias de sus hazañas sugieren que es más un demonio que un hombre. Cuando sus ojos se encuentran con los de ella, ella se pregunta si las historias son ciertas, ya que solo el mismo Diablo podría ser tan pecaminosamente hermoso.
