Un recorrido por la historia de la Argentina, desde la colonia hasta finales del siglo XIX, a través de relatos que tienen como protagonistas a personajes menores, figuras secundarias, oscuras, sin mayor relevancia pero que merecen rescatarse por que desde su casi anonimato transmiten valores, creencias, prejuicios, ideales. Luna, sin descuidar el rigor histórico, sorprende con esta perspectiva inédita.
Una constante que fluye por los meandros de los sucesos argentinos es la tendencia hacia una mejor democracia política en conexión con una vocación de igualitarismo social más sólido. Sin duda: somos un pueblo hecho para la democracia, aunque las revoluciones sean parte cierta de nuestro pasado. La palabra ¿revolución? implica un cambio radical en los núcleos de ¿poder? al ser reemplazados por otros que suscitan mayor aceptación social.
¿Por qué el 45? Porque fue un año decisivo, en cuyo transcurso se determinó el sentido que tendría la próxima década argentina. Y no solamente porque el entonces coronel Perón haya llegado al poder e iniciado su hegemonía, sino porque el país entero decidió entonces adquirir un determinado estilo político y asumir una determinada conciencia.