A los doce años en el entierro de la abuela materna de Maureen, su vida da un giro de ciento ochenta grados. Con una madre a la fuga, debe dejar Asturias para trasladarse a Cork, una ciudad en Irlanda totalmente desconocida para ella, como todo lo que se le avecina.
Desde su llegada al país celta todo cambia de manera radical, ya que su abuela paterna, le inculca su cultura sin descanso, sin darse cuenta que eso le será más útil en la vida de lo que Maureen se imagina.
Un día inesperado un joven herido aparece en el dormitorio de su hermano, dando paso a miedos, dudas, incertidumbres y obstáculos que Maureen, no sabrá si es capaz de afrontar.
