El oscuro pasado de Mencía vuelve a su vida cuando recibe la llamada de su padre, al que hace años que no ve. Tratando de huir, acaba como profesora sustituta en Sendero de Luna, un pueblo recóndito de la montaña leonesa del que lo único que se sabe es que hubo un asesino en serie hace tiempo.
Cuando llega, lo primero que presencia es un niño que parece buscar su propia muerte, unas extrañas luces sobre la copa de los árboles y un alcalde que se toma extrañas confianzas.



