No soy ajena a la oscuridad. Las sombras me pertenecen. Pero la oscuridad no puede esconderme para siempre...
Corro con mi propia manada: mis cuatro lobos demoníacos y las dos amigas que mataría para proteger.
Puede que seamos las cambiaformas rechazadas por los sobrenaturales de Las Vegas, diferentes e indeseadas, pero nuestra manada es fuerte. Temida. Piense en nosotras como sus vigilantes sobrenaturales locales.
Con mis lobos demoníacos cuidándonos las espaldas en secreto, somos imparables. Hasta en la noche que aparece la primera runa en las calles. Una runa que no se ha visto en cientos de años, haciendo que los sobrenaturales de Las Vegas caigan en picado.

