Le ofreció más que un trono.
Más que el Inframundo.
Le ofreció un amor que resistiría la prueba del tiempo.
Doncella, Hija, Diosa de la Primavera. Tiene muchos nombres y ninguno encaja. Kore vive su vida en una jaula dorada, amada por todos pero comprendida por nadie.
Cuando Hades aparece de la oscuridad con promesas de medianoche y gloria en su lengua, le ofrece un reino. Pone la eternidad a sus pies. La invita a comer y beber de la tierra de los muertos. El icor tiene un sabor amargo, pero nunca sintió un escozor tan emocionante.
