Carmen no estaba buscando que su vida diera un giro. Al contrario, pensaba que lo tenía todo bastante bajo control: un trabajo, una relación, una rutina que funcionaba… o al menos eso creía.
Pero la vida tiene esa manía de desmontarte los planes, de ponerte frente a decisiones que no habías pedido y obligarte a mirarte de frente, sin excusas.



