Cuatro amigas, un sortilegio, y una promesa que unirá sus destinos para siempre. Siendo apenas unas niñas, Beth lleva a sus amigas, Marta, Lydia y Cris, a hacer una promesa. Todas ellas, que son unas románticas empedernidas, están de acuerdo en llevar a cabo aquel ritual, que les marcará el día, el mes, el lugar y la edad a la que deberán contraer matrimonio. En el último momento, a Lydia se le ocurre un requisito más: deberán compartir toda una semana juntas, ellas y sus respectivos novios, antes de darse el «Sí, quiero». El problema, para Beth, surge cuando, a un mes de la fecha señala, su novio decide romper con ella. Ese detalle marcará el inicio de una búsqueda desesperada por encontrar a alguien tan idiota, o tan insensato, como para aceptar su proposición.
