Entintado con alquitrán y sellado con lágrimas.
Se suponía que iba a ser un beso inofensivo en un fastuoso baile de debutantes.
Un momento clandestino con un apuesto desconocido.
Lo impulsa la venganza.
Para él, soy una pieza de ajedrez. Una ventaja.
La prometida de su rival.
Para mí, él es un hombre que merece veneno.

















































