Nadie le conoce, pero todos temen hablar de él.
Solo existe una salida; huir para hallar refugio en casa de su abuela, aunque para ello deba atravesar el bosque oscuro, cuyo dueño es el mismo hombre que la acecha.
Puede sentir su sombra cerniéndose sobre ella.
Percibe sus pisadas acercándose a ella.
El destello cristalino de sus ojos grises la acorralan convirtiéndola en su presa.
Melissa desconoce que posee algo que él anhela y que tal vez sea su única salvación cuando caiga en las garras de Cassian, el lobo feroz.

















































