1# ALPHA CEO
Era la hermana pequeña de mi mejor amigo, lo que significaba que era intocable, pero no pude evitarlo. Nunca pude resistirme a ella y, al final, simplemente me fui de la ciudad y labré mi vida.
Diez años después, era uno de los hombres más ricos del mundo. Tenía todo lo que siempre había deseado, excepto a ella. Sin saberlo, la vida me daría una segunda oportunidad para enmendar mis errores con ella.
De repente, se convirtió en mi publicista, tratándome como si fuera un cliente más, cuando le había robado todas sus primeras veces.
Incluido su corazón.
Necesitaba tomar las riendas de la situación y hacerle una oferta irresistible.
Durante los siguientes días, firmó un contrato que decía…
Desde el momento en que la vi, Kinley fue mía.
A los quince años estaba decidido a que sucediera, pero nuestra relación fue intermitente durante años hasta que finalmente la convertí en mi esposa. Se suponía que estaríamos juntos para siempre.
Tan enamorados.
Tan entregados.
Tan absortos el uno en el otro.
Pero en algún momento perdimos de vista ese amor.
Diez años después, ese amor se convirtió en ira. Esa entrega comenzó a desmoronarse, y nos consumió el resentimiento porque la vida no había salido como habíamos planeado.
Lo decíamos en serio cuando prometimos estar juntos en las buenas y en las malas...
Entonces, ¿por qué diablos estábamos firmando los papeles del divorcio?
El chantaje no es la forma más romántica de proponer matrimonio, pero con la historia que teníamos... no tuve otra opción.
En resumen, le rompí el corazón y la alejé. Años después nos reencontramos, y esta vez ella se marchó.
Ninguno de los dos sabía que estaba embarazada.
Así que cuando tuvimos una segunda oportunidad de ser una familia de verdad, la hice creer que nuestro matrimonio era una farsa; que una temporada de fútbol a mi lado era la única manera de evitar otro escándalo para mi carrera.
Éramos el sueño de cualquier publicista. Yo era un dios del fútbol y ella una autora de novelas románticas de fama mundial.
El mundo se enamoraría de nuestra historia...
Pero la verdad era que... nunca los dejaría ir.
La aventura de una noche con la hermana pequeña de mi mejor amigo no fue mi mayor error…
Fingir que no la conocía al día siguiente sí lo fue.
No tenía ni idea de quién era cuando nos conocimos. Cuando le enseñé la ciudad… o cuando la incliné sobre mi escritorio.
No lo supe hasta que su hermano me pidió que la cuidara.
Me sentí obligado a decir que sí.
Sí a torturarme.
Sí a alejarla.
Sí a romperle el corazón.
Años después, la pequeña rayito de sol… era mi nueva niñera. Su amor ahora era odio.
Verme obligado a estar cerca de ella día y noche me tenía frustrado de mil maneras.
Porque ella piensa que soy solo otro padre soltero gruñón.
Todas las mismas razones por las que no podemos estar juntos seguían existiendo.
Excepto que esta vez… no me importa.
Ella es mía.
Lo único que esperaba con más ansias que casarme con mi enemiga… era verla embarazada de mi hijo.
Pero supongo que por eso soy el chico malo de mi familia, mientras que ella siempre ha interpretado el papel de chica buena.
Si supieran las cosas que me rogó que hiciera hace tantos años, cuando me colaba
por la ventana de su habitación.
Antes de irme.
Antes de romperle el corazón.
Antes de que me odiara.
No tiene que amarme.
Diablos, ni siquiera tiene que gustarle. Solo tiene que casarse conmigo para unir a nuestras familias enemistadas…
La mejor parte de nuestro contrato es que tenemos que tener un heredero de sangre.
Mis razones para aceptar un matrimonio concertado no tienen nada que ver con reclamar nuestra
herencia…
Y todo que ver con reclamar a la mujer que amo.
Nunca olvidas a tu primer amor…
Y yo no lo había hecho.
Ni su beso.
Ni su sabor.
Ni su tacto.
Cada momento robado que compartíamos era prohibido.
Ella era intocable.
Especialmente para mí.
Ojalá pudiera decir que seguí mis propias reglas.
No lo hice.
No pude.
La perdí intentando hacerla mía.
Porque al final…
Siempre fue la mejor amiga de mi hermano.






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