DILF - SAM CRESCENT Y JENIKA SNOW

David sabía lo que era mantener el control, concentrarse en la tarea que tenía entre manos. Por esas características era el director ejecutivo de su empresa, sabiendo que jugar según las reglas era la forma de llegar a la cima.
Pero cuando se trataba de Lisabeth, todo estaba perdido.
Era la mejor amiga de su hija Rachel. Lisabeth era demasiado joven para él, demasiado inocente. Pero eso no le impedía desearla o, en última instancia, hacerla suya.
Pero estar con Lisabeth estaría mal, cruzaría límites que podrían arruinarlo todo.
Y, sin embargo, con todo eso en juego, sabía que iría tras ella. Lisabeth era la única a la que quería.
No debería quererlo por quién era, pero eso no impedía que Lisabeth deseara al padre de su amiga. Era mayor, refinado y experimentado, y ella comparaba a todos los demás hombres con él. Y durante años había logrado mantener el control de sí misma y de sus emociones.
Pero ¿qué pasaría cuando finalmente estuvieran juntos? ¿Qué pasaría cuando Rachel descubriera que Lisabeth y David habían estado durmiendo juntos? ¿Todo se arruinaría?
Pero al final no importaba lo mal que estuviera todo, porque estar con David era donde ella debería haber estado todo el tiempo.
 

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