Una arriesgada proposición.
Y solo quince días para resolver el caso más difícil de toda su carrera.
Hulda Hermannsdóttir ha sido una de las mejores investigadoras de la policía de Reikiavik. Cuando está a punto de cumplir los sesenta y cinco, su jefe le propone jubilarse antes de tiempo. A cambio, podrá elegir un último caso. La perspectiva de dejar un trabajo al que se ha entregado en cuerpo y alma la inquieta; teme que los viejos demonios que siempre la han perseguido den finalmente con ella. Para demorar este momento, la veterana policía no duda en reabrir el asesinato de una mujer que un compañero no logró resolver tiempo atrás. Ahora, Hulda se encargará personalmente de ello con un único objetivo: dar con la verdad. Y solo tiene quince días para lograrlo.
En una granja incomunicada, en medio de una implacable tormenta de nieve que azota el este de Islandia, Einar y Erla se encuentran atrapados en su hogar cuando un extraño llama a su puerta buscando refugio. Solo un loco se atrevería a desafiar al viento y al frío para adentrarse en una de las zonas más remotas del país. Así, lo que comienza como un gesto de hospitalidad pronto se convierte en una situación aterradora a medida que las sospechas se apoderan del matrimonio. La noche será muy larga y no todos sobrevivirán. El caso será confiado a la inspectora Hulda, de la policía de Reikiavik, que a sus cuarenta años acaba de regresar al servicio después de que su vida se viera sacudida por una serie de dramáticos acontecimientos. Pero deshacerse de sus propios fantasmas es una tarea difícil: ¿existe un modo de escapar de la culpa? ¿Será capaz de aislarse de todo para dar con el asesino?
Islandia, noviembre de 1980: una jovencísima e intrépida agente de policía, Hulda Hermannsdóttir, recibe en plena noche la llamada de su superior. En una remota cabaña de pescadores situada en un valle aislado y poco poblado al norte del país, han encontrado un osito de peluche, posiblemente una pista relacionada con un caso sin resolver: la desaparición de un niño la Nochebuena de 1960. Hulda parte de inmediato hacia allí acompañada de una colega, pero no son recibidas precisamente con amabilidad. Mientras las pistas emergen lentamente entre la nieve y el silencio, Hulda se enfrenta no solo a una compleja investigación, sino también a sus propios fantasmas: una hija pequeña, un matrimonio en crisis y la necesidad urgente de demostrar su valía en un mundo de hombres. Pero hay verdades que el tiempo no puede enterrar. Y heridas que, al abrirse, reclaman justicia.




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