Blake Collingwood tenía todo para ser una persona feliz, era hija de una prestigiosa familia, tenía belleza, fortuna, familia e incluso pensó que tenía al amor de su vida... pero todo fue una mentira. Gracias a eso, tendría que ir a pedir ayuda al último hombre que hubiera imaginado, dejando atrás su orgullo para poder salir del aprieto en el que ella misma se había metido. Lo peor era que sabía lo mucho que Calder Hillemburg lo disfrutaría, puesto que placía en hacer miserable a su familia desde que había obtenido el título de su abuelo. En verdad, el amor provocaba que se hicieran tonterías, pero ninguna como la de ella.
La afanada Lady Engaños era respetada entre la sociedad por ser la mujer que lograba jugar con los sentimientos y la cabeza de cuanto se le pusiera en frente. Era bien sabido que Sophia Pemberton tenía muchos intereses, pero el buscar pareja no era uno de ellos. Poco se esperaría que alguien quisiera embaucarla en su propio juego y que se vería presa de sus propias mentiras, obligándola a ponerle atención a la parte de su vida que jamás quiso aceptar que tenía la amorosa. ¿Será que por medio de mentiras puedes llegar a la felicidad? ¿O simplemente está proclamando su autodestrucción?
Micaela cometió el error que toda señorita de alta cuna debía evitar, había quedado embarazada y, lo que era peor, ni siquiera recordaba la forma en la que había ocurrido.No tenía idea de cómo solucionaría ese problema, sobre todo, cuando el hombre que pensaba que era el padre del bebé se negaba a aceptarlo y, lo que era peor, ni siquiera era un noble. Micaela era una chica inteligente, quizá más de lo que todo el mundo imaginaba, puesto que cada que abría la boca no salían más que un montón de palabrerías… pero ella tenía muchas sorpresas que entregarle al mundo y lo estaría por demostrar.
Terry es el segundo hijo varón de Annabella Korsakov y Thomas Hamilton, en afamado hombre siniestro y no había cosa más insultante para él, que el que le dijeran que era parecido a su padre, por tal razón, a Terry le gustaba desencajar con en las normativas de su familia, se alejó lo más que pudo de aquella cofradía que su padre había fundado para ayudar a las personas necesitadas, lo cual era un problema para los Hamilton, debido a que siempre estaban en peligro.Era normal para ellos estar heridos de alguna manera, amenazados o a punto de morir. Sus hermanos mayores estaban altamente entrenados para enfrentarse a ello, pero a él más bien le gustaba darle la contraria a su padre, molestarlo en lo que le era posible con aquel carácter altamente irritante y cínica, razón por la que su padre decidió mandarlo a Japón, donde conocería otra cultura, sus artes y… sí, también el amorPero no se podía esperar jamás que las mujeres pusieran en su vida más problemas que los que su padre le había dado desde su nacimiento, jamás imaginó que, a causa de una de ellas, su vida y el de toda su familia se vería en peligro debido a su trágico pasado lleno de abusos que le habían causado más de un trauma.
Publio era el hijo perfecto, había heredado la astucia de su padre, la bondad de su madre y agregó a ello el temple y la lealtad. Muchos decían que era un líder innato y que sus habilidades eran comparables con las de su padre. Ahora que él estaba a cargo de la cofradía que en un pasado su padre formó, se había ganado el respeto y la admiración de sus camaradas, al igual que el de sus hermanos. Sin embargo, Publio no era especialmente afecto a los halagos, tampoco era que le agradara la interacción con otras personas, a él lo que le gustaba era leer, ejercer la medicina y estar alejado de los lugares concurridos, sobre todos los lugares concurridos por mujeres, a las cuales no entendía, ni quería. entender.Lastimosamente, cuando en una de sus misiones se topa de frente con una pequeña niña herida que, además, esconde un gran misterio, no logra resistirse y la ayuda a salir de aquel desastre; para su sorpresa, una mujer de ese tamaño podía ser interesante, pero lo jamás se imaginó fue la habilidad de las mujeres de llamarse unas a otras, puesto que, en cuanto ganó a una, al momento llegó otra, y otra, al punto en el que lo tenían totalmente rodeado. Publio tendrá que descubrir no sólo el misterio que representan las mujeres, sino el aquel que esconde la amenaza a su cofradía ya toda su familia, aquella Sombra que amenaza con destruirlo todo a su paso y, si no se Daba prisa, terminaría por eliminar. a todo Hamilton que hubiera existido en su familia.
Aine Hamilton era sin dudas una mujer a la que se debía temer. No sólo porque era la hija de Thomas Hamilton, el temido hombre siniestro, sino porque ella era considerada una mujer mortal, amenazante y sin aparente temor a asesinar. La hija mayor de los Hamilton se había entrenado durante años para ser respetada al nivel de todos. sus camaradas, pero tan sólo por ser mujer, su padre la trataba diferente, no era igual que con sus hermanos, la protegía y no le permitía hacer misiones como las que llegaban a hacer Publio o Terry.¡Lo que era peor! La mandaba a cuidar de un político, un hombre que seguro se había buscado los problemas en los que estaba y que, probablemente, en cuanto supiera que era mujer, la menospreciaría. Definitivamente no lo permitiría, no le importaba tener que fingir ser un hombre. para ser respetada por él y por cuanto se le pusiera en frente. Pero, algo que Aine no podía entender, era que, cuando estaba cerca de Harsen Svensson, toda ella se regresaba lenta, tonta y cometía errores impensables que los obligaron a hacer más de una locura para no delatarse.










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