La familia Blackwood era la más importante y adinerada de los alrededores de Escocia, con sus tres hijos no podía ser más que una familia perfecta; cada uno con distintas personalidades que hacían que muchas personas tuvieran que decidirse a cuál querrían más ya cuál consentir más; el mayor Matt era todo un caballero aunque no llegaba a los 8 años… sólo con verlo uno perdía su corazón, todo su porte y astucia te daban una idea de cómo sería cuando fuera grande siendo el candidato perfecto para heredero universal; el del medio, Devon, tenía unos ojos preciosos pero con un brillo diferente, lo veías haciendo travesuras a cada rato y acusando a su hermano pequeño por ellas aunque siempre trataron de plantarle la idea de que tenía que hacerse responsable de sus acciones. Igual ignoraba cualquier enseñanza y regla que se le indicaría, por suerte su padre y su tutor jamás se rendirían con él y teniendo en cuenta que sólo era un niño no se preocupaban mucho, ya que habría mucho tiempo para que las aprendiera…

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