SERIE SEGUNDAS OPORTUNIDADES - RAQUEL ANTUNEZ

1# TREINTA DÍAS PARA SALVARTE EL CULO

«Cien páginas, treinta días».
Ese fue el mensaje que comenzó con mi pesadilla. Lo veía venir, mi vida a tomar por saco. ¿Cien páginas en treinta días cuando llevaba un año en el que el ordenador apenas lo encendía para buscar webs con las que paj…, bueno, para buscar webs que no tenían que ver con el maravilloso arte de escribir? ¿Y qué demonios le había pasado a Bárbara, que de pronto parecía poseída por el demonio? ¿Alguien me lo podía explicar? Las mierdas de una en una, por favor. Menos mal que apareció Valentina, Santa Valentina. Ya veréis, ya.
¿Santa Valentina? Sí, santa yo y santa mi paciencia, con todo lo que he tenido que aguantar. Madre mía, no he visto yo hombre más desastroso en la vida que el reputado escritor Alessander Boneta, pero aquí, entre tú y yo, bueno es un rato y, aunque me costó descubrirlo, tiene buen fondo. Cuando vi aquel anuncio que rezaba: «Se busca Ghostwriter», nunca imaginé cuánto iba a cambiar mi vida, nuestra vida.
¿Te lo contamos?

2# VEINTE MOTIVOS PARA OLVIDARTE DEL AMOR

Tengo un decálogo, un auténtico decálogo de razones por las que enamorarse no es una buena idea. Me lo repito como un mantra cada mañana, lo he memorizado, sí, porque es importante. Y enamorarme no quiero, pero, claro, hay otras cosas para las que sí que necesito a un hombre y me gusta más que a un tonto un lápiz; follar, básicamente, así que: Lea, cariño, cuidado con traspasar la línea. Todo iba cojonudamente bien hasta que conocí a Julien, el abogadoducho ese que se cruzó en mi camino por culpa de mi mejor amiga. Desde el momento en que nos conocimos tuvimos una conexión especial, no tiene nada que ver con que él se viera amenazado, ligeramente, con un boli BIC a la altura de su cuello. En fin…, corramos un tupido velo. Que no, tío, que no, a mí no me pillas. El gato y el ratón, lo veo venir, ese será nuestro juego.
Os pongo en escena; salgo del ascensor, estoy acostumbrado a este tipo de situaciones, pero esta vez es más desagradable porque Valentina es una buena tía, imagínate mi cara cuando me dirijo al rellano y me encuentro con una mujer, la mujer más jodidamente sexi que he visto en mi vida, amenazándome con un bolígrafo. Flipé, sí, pues anda que ese solo fue el comienzo, menuda tortura, cardíaco me pone, en todos los sentidos, no sé si terminaré muriendo de un infarto o qué. Lo mejor es que me olvide de ella, sí, eso es lo mejor. Venga, tía loca, déjame en paz.
Y ya está, se acabó, chimpón, cada uno por su lado…, ¿o no?

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