1# LA HEREDERA DE NEWPORT
Un duque arruinado.
Una americana con dinero… y carácter.Un periódico que lo sabe todo de ellos.
Fingir un compromiso parece la peor idea. O la mejor.
Violet Harcourt lleva toda la vida oyendo lo mismo: «tu padre tiene dinero, pero no posición». Cuando la mandan a Londres a «encontrar un título», decide una cosa: no será una más de las que compran marido.
El problema es que el escándalo ya salió en los periódicos.
Sebastian Ashford acaba de heredar un ducado glorioso… y unas deudas vergonzosas. Lo último que necesita es que lo retraten como «el duque a la venta».Pero si no controla la historia, otros la contarán por él.
Así que hacen un trato sencillo :
Lo que no estaba en el trato: la química, las discusiones que acaban en miradas largas y la tentación de convertir la farsa en matrimonio real.
2# LA HIJA DEL BANQUERO
Nueva York, 1882. Una heredera comprometida con el hombre equivocado. Un espía británico que se aloja bajo su techo. Una conspiración que amenaza con destruir a su familia.
Fingir que era un dandy insoportable parecía la coartada perfecta. Hasta que dejó de ser un juego.
Clara Van Alen es la hija de uno de los banqueros más poderoso de Manhattan, está prometida con el partido más codiciado de Nueva York… y se aburre como una ostra. Hasta que una voz desconocida le susurra al oído en Delmonico’s que ella y los suyos están en peligro de muerte.
Thomas Pinckerville , vizconde de Davenham, es lo último que Clara querría ver cruzando el Atlántico: superficial, fanfarrón, exasperante. Lo único que no esperaba… era que aquel petimetre fuera, en realidad, el agente más peligroso al servicio de Su Majestad.
Un trato imposible:
Él necesita su casa para infiltrarse. Ella necesita la verdad antes de que sea tarde. Ambos necesitan que nadie sospeche lo que esconden.
Solo hay un problema.
La atracción no estaba en el plan.
Y cuanto más tiempo lo tiene viviendo bajo su techo… más difícil es saber si el peligro está fuera de la mansión…
…o durmiendo al final del pasillo.
Nueva York, 1882. Una heredera americana harta de hombres. Un irlandés intratable que se niega a marcharse. Una casa en Essex que ninguno de los dos piensa ceder.
Empezar de cero parecía la solución perfecta. Hasta que él abrió la puerta.
Trix Sinclair ha cruzado el Atlántico con una sola idea: olvidarse para siempre de pretendientes, salones y promesas rotas. Pero la casa que le ha dejado en herencia su tía abuela Georgina —una mujer a la que nunca conoció y a la que todos temían— no está vacía.
Samuel Flaherty lleva años viviendo entre esas paredes… y no piensa irse por mucho que una americana mimada se presente con un testamento en la mano. Lo último que esperaba era una heredera con carácter. Lo único que no estaba dispuesto a perder… era el único hogar que le quedaba.
Una situación imposible:
Ella necesita su casa. Él necesita su silencio. Ambos necesitan que el otro desaparezca.
Solo hay un problema.
La atracción no entraba en los planes.
Y cuanto más tiempo conviven bajo el mismo techo… más difícil es saber quién está echando a quién.
…mientras una amenaza invisible se cierne sobre los dos.



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