SERIE ALEX Y SU PECADORA (EL IMPERIO KNIGHT´S RIDGE) - TRACY LORRAINE

0.5# CABALLERO PECADOR ROBADO

Lo último que quería hacer esa noche era arreglarme para que unos viejos ricachones me desnudaran con la mirada mientras yo fingía reírme de sus chistes groseros.
Lo único gracioso de esta situación es que no debería ser yo. Mi hermana es la bailarina experimentada. Yo soy la inocente. Pero con ella fuera de combate y nuestra desesperación por las nubes, no tenía muchas opciones.
Incluso discutí para conseguir venir aquí, gracias a mi culpa. ¿Tan malo podía ser?
Mal… peor de lo que esperaba.
Ojos por todas partes, manos ansiosas por seguirme.Enfadada e irritada por la audacia de los hombres, escapé de la acción solo para encontrarme atrapada en el dormitorio de un hombre. Un hombre muy rico, a juzgar por la colección de relojes que encontré.
Sé que no debería estar aquí, tocando lo que no me pertenece. Pero ellos lo tienen todo… y nosotros no tenemos nada.
El tiempo se detiene en el momento en que me descubren, y una emoción recorre mi cuerpo. Porque no es uno de los hombres mayores de abajo quien me encuentra. Es él . El chico que pensé que podría salvarme de este infierno.
Solo que ahora, su amabilidad ha desaparecido, sustituida por el mismo deseo… pero algo en sus ojos me dice que no tiene miedo de tomar lo que quiere.
Y no estoy segura de poder detenerlo… ni de querer hacerlo.
Querido lector:
¿Estás lista para nuestro último caballero? Ha esperado pacientemente, pero por fin le ha llegado el turno a Alex. ¡Espero que la espera haya merecido la pena! 

1# CABALLERO PECADOR

La noche que nos conocimos, ella dejó mucho más que sus zapatos en el suelo de mi dormitorio.
Dejó una huella.
Un recuerdo imborrable grabado a fuego en mi mente. Me atormenta… me tortura.
Han pasado meses desde aquella noche. He probado mil y una formas de sacármela de la cabeza.
Pero ella siempre está ahí. Persiguiéndome. Robándome mis pensamientos pecaminosos.
Alimentando mis deseos más oscuros.
Le advertí que se mantuviera alejada. Pero no lo decía en serio.
Antes de poder hacerla mía, tendré que encontrarla. Sin nada más que sus tacones rojos, es imposible.
Hasta que me tropiezo con ella en el mismo lugar donde la encontré la primera vez… y el último lugar donde esperaba encontrarla.
No hizo caso de mi advertencia.
Y está a punto de aprender a tomarse mis amenazas más en serio.
Quiero reclamarla, pero no es mía para quedármela. Así que tomaré lo que pueda y seré yo quien se aleje esta vez.
Mi error fue pensar que siempre sabría dónde encontrarla. Solo espero que esta vez no sea demasiado tarde.

2# PRINCESA PECADORA

Durante años, lo único con lo que soñaba era con escapar.
Empezar de nuevo… una nueva vida.
Lejos, muy lejos de donde crecí.
Pero siempre esperé ser yo quien se salvara a sí misma.
Era tan ingenua que pensaba que la decisión sobre dónde iría y, lo que es más
importante, con quién, dependería de mí.
Resultó que nunca tuve voz ni voto. En nada.
Mi futuro estaba trazado desde hacía mucho tiempo.
Un futuro que comienza a los dieciocho años, cuando me arrancan del único hogar que
he conocido y me empujan a un mundo más oscuro que aquel del que huía.
Cuando me arrastran como a una muñeca de trapo, con un precio sobre mi cabeza, la
única persona en la que puedo pensar es en él.
El hombre oscuro y pecaminoso que puso mi vida patas arriba.
Él podría salvarme. Sé que podría.
Pero hay un problema.
Primero tendrá que encontrarme…

3# IMPERIO PECADOR

Todo lo que creía saber era mentira.
Incluso lo que me repetía a mí misma… que él vendría a por mí.
La ilusión de que estaba a salvo se desvaneció con cada paso que daba mientras corría.
Al igual que Alex, este mundo no es más que lobos con piel de cordero.
Hermoso, imponente.
Hasta que te encuentras solo, corriendo descalzo por el bosque, sospechando de cada sombra.
Lo que necesito es un milagro, y afortunadamente llega uno.
Débil y destrozada, contra todo pronóstico, encuentro el camino hacia los brazos de mi familia, que me esperan.
Pero el alivio dura poco, porque lo que acabo de pasar apenas es la punta del iceberg de esta siniestra pesadilla.
Debería huir. Debería esconderme. Pero cuando las vidas de mis seres queridos están en juego, toda racionalidad se esfuma.
Él me salvó cuando más lo necesitaba.
Es hora de devolverle el favor. Incluso si eso significa arruinar cualquier tipo de futuro que pudiéramos haber tenido en el proceso.
Se supone que debemos construir un reino, pero, ladrillo a ladrillo, todo se desmorona a nuestro alrededor.

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