SERIE LOLA Y SAL - GALA MIR

1# NO VENDAS EL VERANO

Abril Rovira vuelve a Cala Saurina con una idea muy clara: vender Lola y Sal, el chiringuito familiar, cerrar esa parte de su vida y marcharse antes de que el verano vuelva a mancharlo todo.
Lo que no entra en sus planes es encontrar a Biel Ferrer dentro del almacén, con las llaves en el bolsillo, las neveras funcionando a medias y demasiada memoria pegada a la barra.
Él se quedó.
Ella huyó.
Y ahora los dos tienen que aguantar tres semanas bajo el mismo toldo, entre proveedores, facturas, turistas pesados, amigas que opinan demasiado y un pueblo que mira incluso cuando finge no mirar.
Abril quiere vender. Biel quiere que Lola y Sal siga vivo.
Pero lo que ninguno sabe manejar es lo que todavía pasa cuando se quedan solos detrás de la barra, junto a la ducha exterior o en un almacén donde hace demasiado calor para mentir bien.
Porque hay sitios que no se cierran solo con una firma.
Y hay personas que una intenta olvidar hasta que las tiene delante, sudadas, cerca y con las llaves de todo lo que dolía.
No vendas el verano  es el primer libro de Lola y Sal , una serie de romance contemporáneo spicy ambientada en Cala Saurina, con segundas oportunidades, tensión, amigas imperfectas, deseo, humor de pueblo y un chiringuito familiar que se cae a trozos justo cuando más falta hace que aguante.

2# QUÉDATE HASTA QUE CIERRE

Abril volvió a Cala Saurina para vender Lola y Sal.
No para quedarse.
No para volver a confiar.
Y, desde luego, no para caer otra vez en Biel.
Pero la temporada arranca con deudas, averías, proveedores que aprietan y un chiringuito que parece decidido a romperse justo cuando más necesitan que funcione.
Biel sigue allí. Con las llaves, las cajas, el mal carácter y esa forma de mirarla que convierte cada cierre en una mala idea.
Entre turnos imposibles, noches demasiado largas, besos junto al TPV y todo lo que nunca terminaron de decirse, Abril empieza a sospechar que vender Lola y Sal no será lo más difícil.
Lo difícil será decidir qué hacer con el hombre que nunca dejó de esperarla.
Porque él no dejó de quedarse.
Ella no dejó de pelearse con lo que siente.
Y cuando el local cierre, ya no quedarán excusas.

3# NO CIERRES SIN MÍ

Abril le pidió a Biel que se fuera. A la mañana siguiente, el Ayuntamiento le dio cuarenta y ocho horas para demostrar que Lola y Sal seguía vivo.
Ahora tiene un chiringuito en riesgo, un comprador esperando que falle y medio Cala Saurina preguntando por el hombre cuya llave sigue sobre la barra.
Biel no piensa volver para rescatarla. Pero tampoco va a quedarse mirando mientras alguien intenta arrebatarles el lugar que ambos han sostenido durante años.
Trabajar juntos otra vez significa inspecciones, averías, cinco mesas menos, cinco amigas incapaces de callarse y un deseo que cada noche cabe peor bajo el toldo.
Abril quiere demostrar que puede sostener Lola y Sal sin convertir a Biel en su salvavidas.
Biel quiere ayudar sin ocupar todo el espacio.
Pero salvar el chiringuito los obligará a decidir quién se queda, quién se marcha y qué están dispuestos a perder. Y ninguno podrá seguir fingiendo que lo más peligroso es el Ayuntamiento.

4# NO TE ACOSTUMBRES

Jana lleva días guardando una púa de guitarra de Nil Borràs y diciendo que es basura. Nadie en Lola y Sal se lo cree. Nil tampoco.
Jana está acostumbrada a apañárselas sola. Trabaja, improvisa, discute y, cuando una conversación se pone demasiado seria, hace un chiste y cambia de tema.
Con Nil eso cada vez le funciona peor.
Porque él aparece cuando falla un altavoz, cuando hay que mover equipo, cuando su coche decide dejarla tirada o cuando ella ya no puede más y preferiría que nadie se diera cuenta.
Y Jana odia necesitar ayuda.
Así que pone reglas.
No dormir juntos.
No preguntar dónde está el otro.
No besarse delante de las demás.
Y, sobre todo, Nil no tiene que cuidarla .
El problema es que Nil no parece muy interesado en cumplirlas. Y Jana tampoco está poniendo demasiado de su parte.
Entre turnos en Lola y Sal, bodas, maquillaje, pruebas de sonido, discusiones que se alargan más de la cuenta y una púa negra que nunca termina en la basura, empiezan a cruzar una línea que ninguno de los dos quería mirar demasiado de cerca.
Jana puede acostarse con Nil. Eso no es lo complicado.
Lo complicado llega después, cuando él no se marcha.
Y cuando empieza a gustarle que no lo haga.

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