El pasado no se entierra. Se esconde en el valle.
Once años después de la tragedia que lo obligó a huir, Mikel regresa a Villanúa. El pueblo del Pirineo aragonés sigue siendo el mismo: majestuoso, frío y gobernado por el silencio sepulcral de sus habitantes y el puño de hierro de la familia Allué, los poderosos terratenientes locales.
