Volver al pueblo que juré olvidar nunca estuvo en mis planes… hasta que mi tía me dejó una herencia por Navidad. La condición: pasar el mes de diciembre supervisando la reforma de su propiedad junto a él, Adrián Espinosa , mi tormento de juventud, el chico que me hizo sufrir mientras yo lo amaba en secreto y que ahora, por mucho que lo odie, sigue despertando algo que creía enterrado, convirtiendo mi vida en un caos absoluto.
