Isadora Menezes solo quería un empleo.
Pero en medio del camino había un ascensor averiado, y terminó atrapada con un desconocido de ojos azules, acento irresistible… y dueño de la empresa donde buscaba trabajo.Lo que jamás imaginó fue que el mismo incidente que le costó la entrevista —también conocida como su última esperanza—, pocas horas después llevaría a un billonario hasta la puerta de su casa con una propuesta absurda:
— Finge ser mi prometida hasta Navidad. A cambio, te doy seguridad. Un futuro. Y el dinero para salvar a tu familia.
