LA ESTATUA DE PIEDRA - LOUISE COOPER
ESPEJISMO - LOUISE COOPER
TRILOGÍA LA PUERTA DEL CAOS - LOUISE COOPER
Se puede venerar el Orden; se puede venerar el Caos. Toda persona es libre de elegir. Al menos de momento... El Equilibrio se ha mantenido durante sesenta años, desde que los dioses del Caos y del Orden se enfrentaran en una batalla titánica. Sesenta años de paz insegura en los cuales el hombre ha tenido la libertad de seguir los dictámenes de su corazón. Pero soplan vientos de rebelión. Narid-na-Gost, un demonio caótico de escasa categoría, quiere alcanzar un poder incluso superior al de sus amos, y ha encontrado un vehículo humano para realizar sus ambiciones. El castigo por semejante aspiración es inimaginable, pero Narid-na-Gost está dispuesto a correr el riesgo.
TRILOGÍA EL SEÑOR DEL TIEMPO - LOUISE COOPER
"Tarod, Tarod, Tarod..." Una voz desconocida pronuncia este nombre martilleando sin cesar el cerebro del joven que no sabe cómo se llama ni por quién ha sido engendrado. El muchacho lo adopta como su nombre. Tarod reside en un fastuoso castillo, situado en la Península de la Estrella, donde habitan los Sumos Sacerdotes de Aeoris, dios del Bien, dios del Orden, y es instruido en las artes arcanas y mágicas, convirtiéndose en uno de los hechiceros de mayor rango. Es el Iniciado. Pero un día la voz se materializa en una forma humana de espíritu demoníaco. Es Yandros, personificación del Mal. Por él sabe el Iniciado que ha sido designado para introducir, de nuevo, el Caos en el mundo. Trasladándose a través de siete planos astrales, Tarod domina el Péndulo y atrapa a los servidores del Orden en el Tiempo. Él, en cambio, es libre y ante sus ojos se extiende el mundo y el futuro para cumplir su misión.
SERIE ÍNDIGO - LOUISE COOPER
Hace tiempo, mucho tiempo, la maldad de la humanidad provocó la ruina del mundo. La Madre Tierra, cansada de la ingratitud de sus hijos, desató su cólera y quiso vengarse de ellos. Todo quedó aniquilado, arrasado; los hombres aullaban y clamaban piedad, pero la Tierra no los escuchó. En medio de tanto dolor y ruina, sólo un hombre fue salvado por la Madre, quien le encargó que construyera una torre, la Torre de los Pesares, en la que debía encerrarse mientras durase la destrucción. Este hombre, el Hombre de las Islas, el Hijo del Mar, sería el que debería repoblar el mundo cuando acabara el castigo. Pero jamás ningún ser humano debía acercarse a la Torre, ni mucho menos penetrar en ella. La princesa Anghara sabía que no podía, que no debía aproximarse a la Torre.




