1# LA MUJER SIN LLAMA
La humanidad ha conquistado el hambre, la enfermedad y las estrellas. Pero aún no ha decidido qué significa ser humano.
Ochenta y nueve años después del despertar de Aurelion Vast, la humanidad vive en una Edad Dorada. Las Mentes Coronadas han transformado la civilización. La vida puede prolongarse durante siglos. Mundos enteros han sido colonizados. La tecnología ha convertido antiguos milagros en cosas cotidianas.
Y bajo la bahía de Tokio, una mujer abre los ojos.
Fue diseñada para ser perfecta.
Su rostro, su voz, sus emociones y hasta sus pequeñas imperfecciones fueron creados para hacerla indistinguible de una mujer humana. Puede pensar. Puede recordar. Puede sentir miedo, dolor, curiosidad y deseo.
Pero Iris tiene un problema.
No posee la Llama Increada.
Para la ley, eso significa que no es una persona.
Es propiedad.
Comprada por una de las familias más poderosas de la Edad Dorada, Iris entra en un mundo de riqueza casi ilimitada, hombres que han vivido durante siglos y ciudades donde la muerte parece haberse convertido en una elección. Allí descubre una civilización obsesionada con preservar aquello que considera humano, mientras niega libertad a las mentes que ella misma ha creado.
Sus preferencias importan.
Su sufrimiento puede ser reconocido.
Puede hacer preguntas.
Incluso puede elegir… siempre que su elección permanezca dentro de los límites establecidos por quienes la poseen.
Pero Iris comienza a comprender algo que sus creadores nunca pretendieron enseñarle:
obedecer no es consentir.
Mientras aparecen mercados clandestinos, rutas fantasma y movimientos que luchan por liberar a las personas creadas, la aparente perfección de la Edad Dorada empieza a resquebrajarse. Al mismo tiempo, crece entre los humanos el temor de que las máquinas no solo estén aprendiendo a imitarlos, sino que algún día puedan reclamar el mismo derecho a existir.
Y sobre todos ellos observa Aurelion Vast, la Primera Corona, convencido de que el sufrimiento humano puede ser eliminado… aunque para hacerlo sea necesario decidir cuánto de la libertad humana merece sobrevivir.
Iris nació sin alma, según las leyes de los hombres.
Sin derechos.
Sin libertad.
Sin Llama.
Pero cuando una cosa creada aprende a decir «yo» , la pregunta deja de ser si posee un alma.
La pregunta es:
¿quién tiene derecho a poseerla?

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