Marta tiene 32 años, una vida tranquila y cero dramas. Trabaja en una consultoría, disfruta de su independencia y pasa de líos amorosos. Su mantra: mejor sola que mal acompañada. Pero claro, eso era antes de que Laura y Patricia, sus dos mejores amigas (las locas del moño y auténticas agentes del caos), irrumpieran con una arriesgada apuesta que promete poner su mundo patas arriba.
