El mundo gira y gira y una vez tras otra vuelven, al cabo de los años, de los milenios, los días prometidos en las leyendas. Desde el horrible momento en el que Lews Therin, que fue Señor de la Luz, Impulsado por las fuerzas de la Oscuridad, dio muerte a todos los suyos, no ha cesado la lucha entre la luz y las tinieblas, la vida y la muerte, el bien y el mal. En una pequeña aldea solitaria de la región de Dos Rios vive Rand, un joven granjero, en compañía de su padre. Una noche son asaltados por los trollocs, seres medio bestias, que hieren al padre. Rand lo traslada al pueblo mas cercano para que lo curen y ve como allí los trollocs también han ocasionado graves destrozos. Una poderosa maga, Moiriane, afirma que Rand y otros dos muchachos tienen que huir de la aldea porque son el objetivo de la persecución de los trollocs, quienes obedecen a las fuerzas del mal. Rand y sus compañeros parten y el joven lleva una valiosa espada que su padre le entrega a la vez que le deja entrever, con sus palabras febriles y entrecortadas, que tal vez no sea su verdadero hijo. El Ojo del Mundo es la primera parte de una ambiciosa saga de literatura fantástica, La Rueda del Tiempo, fuente inagotable de sorpresas, de innumerables personajes y de una gran variedad de situaciones. Ofrece, además, encantadoras descripciones de aldeas inglesas y de las costumbres que se tenían en ellas nueve siglos atrás, con ingenuas fiestas pueblerinas, inflexible feudalismo y dominándolo todo, un inagotable ejercicio de la magia.
Las fuerzas del mal se agitan y tienden sus garras sobre el mundo, al mismo tiempo que surgen señales que auguran la proximidad de la Última Batalla, donde ha de decidirse la suerte de la humanidad. Según afirman las profecías, en ella tendrá que luchar el Dragón Renacido para proteger a la Luz del avance de las Tinieblas. Padan Fain, un siniestro seguidor del señor de la Oscuridad, ayudado por las abominables criaturas que componen sus ejércitos, roba el Cuerno de Valere, un objeto decisivo para decantar la supremacía en el combate. Rand y sus amigos parten en su persecución en compañía de un pelotón de soldados del reino de Shienar. El largo y azaroso viaje los llevará hasta los confines del continente, donde trataran de recuperar el Cuerno, a cuya llamada acuden los héroes de todas las eras. Entretanto, Rand averiguará inquietantes detalles acerca de su origen y de su verdadera identidad, y la vorágine de los acontecimientos lo obligará a ocupar un lugar fundamental en el desenlace de la historia del mundo.
El Dragón Renacido, el profético adalid que ha de salvar al mundo, el libertador que enloquecerá y matará a todos sus seres queridos, ha iniciado una carrera para huir de su destino. Ran al'Thor es capaz de entrar en contacto con el Poder Único, pero no puede controlarlo, ni tiene a nadie que le enseñe a hacerlo, pues ningún hombre lo ha conseguido desde hace tres mil años. Tiene la certidumbre de que ha de enfrentarse al Oscuro, pero ¿cómo? Perrin Aybara va en busca de Rand, acompañado por Moraine Sedai, su Guardián, Lan, y Loial el Ogier. Acosado por extraños sueños, Perrin afronta otro problema insoluble: ¿cómo eludir la pérdida de su propia condición humana? Por su parte, Egwene, Elayne y Nynaeve se aproximan a Tar Valon, el lugar donde Mat será curado... si aún sigue vivo al llegar allí. Sin embargo, ¿quién comunicará a la Amyrlin la noticia de que el Ajah Negro existe realmente? Y en el Corazón de la Ciudadela aguarda la próxima gran prueba a la que debe someterse el Dragón Renacido...
Elayne, Nynaeve y Aviendha prosiguen con sus investigaciones en Ebou Dar para encontrar el ter’angreal con el que podrían frenar la espantosa ola de calor que azota el mundo. Para ello se reúnen con los Marinos, quienes dan el nombre de Cuenco de los Vientos al objeto. Egwene continúa con su lucha para ser la Sede Amyrlin escogida por las Aes Sedai rebeldes, y acabar con el control que sobre ella ejercen las Asentadas y otros grupos de hermanas. Entre tanto, en los distintos reinos, nobles y dirigentes continúan buscando su propio beneficio, sin tener presente que la mano del Oscuro está tocando el mundo y que la Última Batalla se acerca.
Mientras Elayne y Nynaeve tratan de hacer funcionar el Cuenco de los Vientos, Perrin se dirige a Ghealdan para que la reina Alliandre respalde públicamente al Dragón Renacido. Rand continúa en Illian, intentando pacificar el país. El tan deseado cambio climático, propiciado por el Cuenco de los Vientos, provoca bruscos cambios de temperatura que dificultan el desplazamiento de tropas. Rand decide hacer frente a los seanchan para frenar el avance del ejército invasor, pero además de al enemigo también tendrá que enfrentarse a la traición.
Tras el ataque en el Palacio del Sol, Rand viaja con Min dejando pistas falsas a sus perseguidores. En Cairhien, Cadsuane continúa preparando la estrategia para la Última Batalla. Perrin organiza el rescate de Faile y en Tar Valon se suceden las intrigas de la Torre Blanca. Los seanchan han conquistado Ebou Dar y Mat se encuentra atrapado allí junto a sus compañeros. Mientras se encuentra convaleciente, planea su fuga, para lo que aprovechará la ausencia de Tylin. La situación se complica cuando se ve forzado a ayudar a tres Aes Sedai a las que las Suldam todavía no han detectado.
Mat Cauthon huye con la hija de las Nueve Lunas mientras la Sombra y el imperio seanchan emprenden una persecución implacable. Por su parte, las Aes Sedai sienten un inmenso flujo de Poder en un lejano paraje del oeste y temen que sea obra de los Renegados o incluso de la propia Sombra. La heredera del Trono de Andor, rodeada de enemigos y de amigos siniestros que planean su destrucción, puede caer en manos de la Sombra y arrastrar consigo al Dragón Renacido, y Egwene al’Vere pone sitio al centro de poder Aes Sedai, pero ha de vencer con rapidez para evitar que los Asha’man sean los únicos capaces de defender el mundo del Oscuro. Tras limpiar la mitad masculina de la Fuente Verdadera, Rand al’Thor se ve obligado a correr grandes riesgos sin saber con certeza quiénes son sus aliados y quiénes son sus enemigos.
El Tarmon Gai'don, la Última Batalla, se cierne amenazadora y la humanidad no está preparada. Rand al'Thor, el Dragón Renacido, se esfuerza por conseguir la unión de reinos y alianzas para el enfrentamiento decisivo. Mientras frena la invasión seanchan hacia el norte -con la esperanza de conseguir al menos una tregua- sus aliados observan con espanto la sombra que parece crecer en el corazón del propio Dragón Renacido. Egwene al'Vere, la Sede Amyrlin de las Aes Sedai rebeldes, está cautiva en la Torre Blanca y sujeta a los caprichos de la tiránica dirigente. Su lucha pondrá a prueba el temple de las Aes Sedai, y el conflicto que plantea su presencia decidirá el futuro de la Torre Blanca… y quizás el del propio mundo.
La Última Batalla ha comenzado. El sol de la tercera era inicia el declive hacia el ocaso. Los Capas Blancas, un asesino de lobos y las responsabilidades del liderazgo acosan a Perrin Aybara. Debe buscar respuestas en el Tel'aran'rhiod a fin de superar estos obstáculos y controlar al lobo que lleva dentro y no perder para siempre su condición humana. Entre tanto, Matrim Cauthon se dispone a afrontar el reto más difícil de su vida: los seres del otro lado de los marcos de piedra, los alfinios y los elfinios. Confiaba en que ésta sería la última confrontación, pero la Rueda gira según sus designios. Se acerca el momento en que tendrá que vérselas de nuevo con las serpientes y los zorros, y participar en un juego en el que nunca se gana. La Torre de Ghenjei espera y sus secretos revelarán el destino de una persona amiga que lleva perdida mucho tiempo. Dovie'andi se tovya sagain. Es hora de lanzar los dados.
Los dirigentes de las naciones se reúnen en Campo de Merrilor para apoyar a Rand al’Thor o frenar su plan de romper los sellos de la prisión del Oscuro, algo que podría ser una señal de locura o la última esperanza de la humanidad. Egwene, la Sede Amyrlin, se inclina por lo primero. En Andor, los trollocs invaden Caemlyn. En el Sueño del Lobo, Perrin Aybara combate contra Verdugo. Mientras se aproxima a Ebou Dar, Mat Cauthon hace planes para visitar a su esposa, Tuon, ahora Fortuona, emperatriz de Seanchan. Toda la humanidad está en peligro, y el resultado se decidirá en Shayol Ghul. La Rueda gira, y la era actual llega a su fin. La Última Batalla determinará el destino del mundo.

















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