En «El lenguaje de las piedras» Robert Carter combina la historia antigua de Gran Bretaña con el ciclo artúrico y una poderosísima imaginación que le permite crear un mundo completo y coherente. Su historia se centra en la espera de un rey, y en los signos que a través de las piedras pueden encontrarse en relación a él. El anciano y ciego mago, Gwydion, que en su día conoció a este monarca, sabe bien que el reino corre peligro y que las defensas sobrenaturales que con tanto esfuerzo se construyeron por aquel entonces para ahuyentar la amenaza de una invasión, hoy son poco menos que un montón de piedras caídas de cuyo poder ya nadie guarda memoria.
Sin embargo, esas piedras de peligrosos poderes están empezando a cobrar vida tras su letargo, llamando a los hombres a una nueva y quizá definitiva guerra. Gwydion necesitará de la ayuda de un joven capaz de identificar esas piedras e interpretar el mensaje que ocultan, y Willand, su joven aprendiz, ha demostrado estar preparado para desempeñar esa tarea, aunque antes de emprenderla tendrá que conocer el nombre con que Gwydion pasó a la leyenda: Merlín.El tiempo ha pasado, y el joven Willand, el ayudante del viejo mago Gwydion, ha formado una familia con el convencimiento de que los tiempos convulsos del Reino han concluido definitivamente. Sin embargo, cuando mira atrás, no puede evitar cierta inquietud, pues sabe que las fuerzas malignas siguen al acecho y que en cualquier momento pueden desatarse y acabar con la vida tal como ellos la conocen. Una extraña tormenta en el horizonte es la señal inequívoca de que algo pasará, y muy pronto. De nuevo, sólo Gwydion puede detener los más funestos presagios, y todo apunta a Maskull, su viejo rival. Gwydion confía ciegamente en quien cree la encarnación del rey Arturo: el joven Will, que ahora tiene mucho que perder, pero sabe que de él depende la salvación de todo el Reino.


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