Antes de la fundación de Myth Drannor, las Tierras Centrales estaban habitadas por bárbaros, y perversos dragones surcaban los cielos. En aquellos tiempos remotos, Elminster no era más que un chiquillo, un pastor que soñaba con aventuras y gestas heroicas. Sin embargo, cuando un señor de la magia, montado a lomos de un draǵon, destruyó su pueblo y su familia, el muchacho se vio forzado, de repente, a vivir en un mundo de crudas realidades, corruptos gobernantes y malignos hechiceros. Con paciencia y valor, Elminster emprendió la tarea de cambiar todo aquello y el resultado de sus esfuerzos fue un mundo renacido y su propia forja como mago.
Ha llegado la hora de la gran ciudad élfica de Cormanthor, cuando las Tierras Centrales son el hogar de los bárbaros, dragones perversos dominan los cielos y el pueblo elfo con confía en nadie. Hechiceros y guerreros amenazan su civilización en vanas y arrogantes búsquedas de gloria. Elminster fue guiado hasta Cormanthor, a las Torres del Canto, donde Eltargrim era soberano. Allí vivió durante más de doce veranos, estudiando con muchos magos poderosos, y aprendiendo a sentir la magia, a dirigirla y a someterla a su voluntad. Quedó registrado en las crónicas que, cuando se conjuró el Mythal y Cormanthor se convirtió en Myth Drannor, Elminster fue uno de los que concibieron e hilaron esa poderosa magia.



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