En un mundo de fantasía dominado por la superstición y la poderosa mano del emperador Laebius, el pequeño Erol crece junto a su familia ajeno a lo que el destino está a punto de depararle. La sombra de una nueva guerra que vuelva a asolarlo todo sigue oscureciendo las vidas de los habitantes del imperio, pues la feroz resistencia de los puncos, temibles guerreros indómitos que se niegan a someterse a la voluntad de Laebius, sigue suponiendo un peligro para todo aquel que desee llevar una vida pacífica. Sin embargo, es el tenebroso bosque de Trenulk, hogar de las más salvajes y fieras criaturas, lo que preocupa a Erol y todos los que como él viven todavía cerca de sus centenarios árboles.
En el interior del bosque, en el cual nadie se ha atrevido jamás a adentrarse, moran las belicosas tribus velkra, formadas por seres parecidos a hombres dotados de una fuerza sobrehumana que cada verano salen de su hábitat para arrasar cuantos asentamientos queden aún a su alcance…Erol ya no es el niño desvalido que vivía a las faldas de Trenulk. Las adversidades y la vida como soldado lo han convertido en alguien capaz, decidido y fuerte, que sin embargo acaba de descubrir un nuevo mundo tras su batalla contra las velkra. En Kálahar, la ciudad de su padre, comprenderá que ha vivido engañado desde su niñez y que el asesinato de su madre no tuvo nada de aleatorio. Con la ayuda de su familia, tratará de desentrañar los motivos de Kraen al tiempo que la leyenda de los rinhenduris, esa legendaria tribu que cabalga a lomos de lagartos gigantes, se hace cada vez más real. Mientras tanto, el plan de Kraen se pone en marcha, consiguiendo que el imperio se tambalee ante la amenaza de una rebelión de los clanes. El poder de Laebius pende de un hilo, pero el emperador no dejará que lo aparten de su trono con facilidad.
El imperio lleva dos años sumido en una guerra civil que las fuerzas rebeldes de Lerac empiezan a dominar. El conflicto parece acercarse a su fin, pero la aparición del Señor del Este al mando de un ejército muy superior a los locales podría cambiar por completo el resultado. Además, los temibles puncos se disponen a cruzar el Khor, aunque nadie conoce sus verdaderas intenciones. Mientras tanto, desde el valle de Mélmelgor llegan los susurros de una nueva amenaza, una que promete convertir la guerra actual en una mera anécdota. Erol, encabezando una fuerza de miles de rinhenduris y una docena de lagartos gigantes, ya no es el chico noble y comprensivo de antaño, sino un caudillo sin piedad cuyo objetivo parece la destrucción absoluta de la raza humana. Desde Kálahar, las propias velkra debaten tratando de decidir cómo detener la incursión de sus enemigos ancestrales. Aunque para conseguirlo deban renunciar a todo lo que han construido desde la fundación de la ciudad.




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