Ahora oímos un rumor que se acerca: «aihó, aihó...». ¿Os suena? Pues sí, son los enanitos de Blancanieves. Con la nueva traducción, de Isabel Hernández, y el impresionante trabajo gráfico de Iban Barrenetxea es la edición perfecta para redescubrir este relato clásico.
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