1# MÍA
«–No… –Tragó saliva… La gente, cuando la conocía, siempre tenía la absurda idea de que era muy frágil; una jovencita manipulable… así que en algún punto se veía obligada a demostrarles lo equivocados que estaban–. No quiero pertenecer a tu harén y, desde luego, no te daré mi sangre voluntariamente.
El vampiro se quedó congelado mientras sus acompañantes comenzaban a bufar sonoramente. ¿Eran bufidos o se estaban riendo?Los ignoró. Ahora podría dejarla seca, pero le había dejado claro que ella no estaba allí para ser uno de sus juguetitos… Cuando observó como apretaba la mandíbula, comenzó a sospechar que quizás se había excedido.
–Cayo… Creo que…–Uno de sus acompañantes, el de pelo ceniza, se acercó a él y trató de hablarle; pero lo ignoró.
–Mujer, eres mía…».
